
Siempre digo que cuando las cosas vienen, vienen juntas, estos días he tratado de ser positiva, me he dicho que el año hay que comenzarlo con buen pie, con optimismo, pero por mas que lo intente la vida se está empeñando en ponerme las cosas exasperantemente
D-I-F-I-C-I-L-E-S!!! Quiero gritar, quiero llorar, quiero desahogarme, porque el nudo que tengo en mi garganta, en mi cerebro y en mi pecho me esta asfixiando. La situación económica no se soluciona, el trabajo poco, desmotivante, los problemas familiares no terminan, mis responsabilidades crecen cada día mas y sin poder contar con nadie, con una mano que me ayude a enfrentar tantos problemas juntos, hoy me siento derrotada, aplastada, sin animos de nada, asustada ante problemas inminentes que no parecen tener solución, el pánico se está filtrando poco poco en mis huesos y sentirme así me asusta...
Y cuando pensé que las cosas ya no podian ir peor, con un repique del telefono resonó la bomba que faltaba, la guinda que coronó el helado -
"Katty, bonita, que te cuento? el trabajo me manda a Australia por 2 meses, tengo 30 días para preparar todo!".- Solo alcancé a decir
-Queeeeeeeeé???!!! 2 meses Octavio?!!... plaf!!! menos mal que estaba sentada porque sino hubiese caido como un plátano, 2 meses sin mi amigo!!!, sin
Octavio!!!, ¿qué voy a hacer sin él?, ¿Por qué precisamente ahora me deja aquí, sola, sin rumbo?, sin sus consejos que me suben el ánimo cuando estoy de capa caida, sin sus chistes malos, que por ser tan malos siempre consiguen arrancarme un risotada, sin sus llamadas apuradas de arreglate que en 10 minutos paso por ti para tomarnos un café y hablar un poco porque no nos hemos visto en varios días, sin sus proverbios que recita en el momento menos esperado, con voz grave y cara de sabio para luego reirse de él mismo... sin todo lo que significa
él. Australia! Dios mio, eso es muy lejos!, es mucho tiempo, no se ha ido y ya lo extraño, será rarisimo levantarme y no oir su llamada diaria, no oir su voz por 2 meses, esto era lo que me faltaba, definitivamente cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora.